Las mujeres rurales enfrentan altos costos para acceder al agua. Por estos motivos consideramos que es esencial su inclusión en la gestión del preciado recurso.
Los costos de ser mujer en el acceso al agua
El agua, esencial para la vida, implica un costo mayor para las mujeres, especialmente en zonas rurales donde el acceso es limitado. Debido a roles de género asignados, ellas son las principales responsables de acarrear y gestionar el agua en el hogar, usándola en actividades como la preparación de alimentos, lavandería o en la crianza de animales. En áreas sin acceso directo, muchas deben recorrer largas distancias para obtenerla, lo que afecta su salud y expone a niñas y adolescentes a riesgos de violencia.
Inclusión en la Gestión Hídrica
Incorporar a las mujeres en la toma de decisiones sobre la gestión del agua no es solo un tema de equidad, sino de eficiencia. Aunque la Ley N° 31015 establece la inclusión del enfoque de género en la constitución de las Juntas Administradoras de Servicios de Saneamiento (JASS), su participación activa sigue siendo limitada y sus voces rara vez se escuchan en cargos de decisión. Diversos estudios demuestran que la inclusión femenina en estos espacios mejora la gestión de recursos y beneficia a toda la comunidad.
Es fundamental promover políticas y capacitación para que más mujeres se integren en la gestión del agua, así como fomentar un cambio cultural que valore su rol. La sostenibilidad del agua no solo requiere de infraestructura, sino de una gobernanza inclusiva que considere las necesidades y aportes de las mujeres, construyendo así un acceso al agua más justo y seguro para todos.
Carmen Campos Especialista