Esta crisis no solo afecta la agricultura; también aumenta el riesgo de brotes de dengue creando el escenario ideal para el desarrollo del mosquito transmisor.
¿Cómo el estrés hídrico aumenta el riesgo de brotes epidémicos?
La relación entre el estrés hídrico y el aumento de casos de dengue es un tema de creciente preocupación a nivel global. Diversos estudios en países como Brasil, Colombia, México, India, Tailandia y Filipinas han demostrado una correlación significativa entre la escasez de agua y la proliferación del mosquito Aedes aegypti, transmisor del dengue.
Las sequías cada vez más frecuentes, impulsadas por el cambio climático, crean condiciones propicias para la reproducción del mosquito, ya que la falta de agua obliga a las personas a almacenar el recurso en recipientes, convirtiéndolos en focos de reproducción del Aedes aegypti. Además, las comunidades con menor acceso a agua potable y servicios básicos son más vulnerables a los efectos del dengue, debido a las dificultades para mantener el agua almacenada de manera segura y a las limitaciones en el acceso a servicios de salud preventivos.
La prevención de dengue es la clave en tiempos de escasez
El aumento de casos de dengue representa una carga significativa para los sistemas de salud, y sus consecuencias económicas y sociales son importantes. La experiencia de otros países ha mostrado que: El estrés hídrico, debido a la escasez de agua, es un factor de riesgo importante para la transmisión del dengue.
- Las estrategias para combatir el dengue deben ser integrales, abordando tanto las causas directas (como la reproducción del mosquito) como las indirectas (condiciones sociales como la dotación permanente de agua, y de infraestructura).
- Es esencial fortalecer los sistemas de vigilancia y respuesta ante brotes de dengue en nuestro departamento.
- La educación y la participación comunitaria son fundamentales para cambiar comportamientos y reducir los riesgos de transmisión en el contexto actual de estrés hídrico, cuidando y protegiendo adecuadamente los recipientes de almacenaje de agua.
La evidencia es clara: sin un enfoque integral que considere el impacto del estrés hídrico y que fortalezca las capacidades locales de respuesta y prevención, el dengue seguirá afectando gravemente a nuestras comunidades.
Pablo Juares Especialista
