Miércoles, 17 Octubre 2007

Marco conceptual sobre Gobernabilidad Democrática y su relación el Desarrollo Territorial Rural y la Nueva Ruralidad

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Documento interno del Centro IDEAS presentado por el autor en el “II Taller de Formación Institucional de Centro IDEAS: Nuevo modelo de intervención institucional en Nueva Ruralidad y Competitividad Territorial”.

I. ASPECTOS CONCEPTUALES DE LA GOBERNABILIDAD DEMOCRÁTICA

Las sociedades humanas distribuyen entre sus integrantes diversas proporciones de recursos, llámese territorios, medios de subsistencia, trabajo, poder, tiempo, tecnología, saber, etc. Para ello construyen pautas de acción recíprocas –arreglos sociales- que se consolidan o cambian y que para ser eficaces requieren sistemas que normen, induzcan, retribuyan y sancionen los comportamientos de las personas, instituyendo espacios de decisión política, formas de autoridad, estructuras valorativas y sistemas administrativos diversos.

Desde esta perspectiva, la gobernabilidad puede ser definida como una capacidad de la sociedad para instituir relaciones entre gobernantes y gobernados en función de administrar y dirigir el uso de los bienes materiales y simbólicos indispensables para satisfacer necesidades humanas, mediante arreglos que garanticen determinados grados de cohesión social.

En tanto situación, la gobernabilidad puede ser analizada respecto de atributos o características, como la legitimidad (cualidad del gobierno o del sistema político para ser aceptado de buen agrado), la eficacia (capacidad del gobierno o del sistema político de llevar a la práctica exitosamente las medidas que ha decidido implementar), la eficiencia (adecuada elección de los medios orientados al fin político, satisfaciendo las demandas), la estabilidad (capacidad de un sistema político, régimen o gobierno de adaptarse flexiblemente respecto a los cambios y las exigencias del ambiente, y durar en el tiempo), la transparencia (la capacidad de socializar los procedimientos y decisiones para facilitar la vigilancia y el control ciudadanos), la implicación ciudadana (grados de compromiso entre gobernantes y gobernados y entre estos últimos con relación a los asuntos públicos), entre otras variables.

Existen diversas perspectivas con relación a la gobernabilidad, unas ponen énfasis en el orden y en los instrumentos de control desde “arriba”. En esta mirada la gobernabilidad requiere sobre todo de una capacidad de la autoridad para determinar el comportamiento de las personas. Otras perspectivas priorizan el criterio de la legitimidad y el consenso logrado entre gobernantes y gobernados, lo que implica construir visiones compartidas de desarrollo y mecanismos participativos. Otras observan la gobernabilidad desde la óptica de una adecuada y equilibrada correspondencia entre demandas sociales y ofertas del Estado, así, se preocupan especialmente por herramientas que permitan resolver las demandas con eficacia y eficiencia. Estas son perspectivas teóricas. La gobernabilidad efectiva ocurre cuando se generan procesos sociales e institucionales en los que los criterios anteriores se articulan con distintos grados de orden, fuerza, legitimidad, representación, participación, eficacia y eficiencia.

En cuanto al modo de ejercerse, la gobernabilidad puede ser no democrática (autoritaria o totalitaria, dependiendo de si tiene o no ideología única y si se comparte o no el poder) o democrática.

Desde una perspectiva de desarrollo humano, enfocado en las capacidades de las personas, por lo tanto en la ampliación de sus libertades y derechos, la gobernabilidad democrática debe generar estructuras y sistemas sociopolíticos que garanticen el ejercicio de derechos universales y específicos, la construcción de ciudadanía, el compromiso de actores estratégicos para conducirse según reglas y procedimientos dentro de los cuales se procesan sus expectativas y conflictos, se atienden sus necesidades y se realizan sus capacidades.

La gobernabilidad democrática se preocupa tanto del equilibrio de poderes y la debida representación de los intereses existentes en la sociedad como de la participación activa de los gobernados. Por ello, en condiciones de gobernabilidad democrática se convierte en asunto de interés general la educación ciudadana y la formación de actores sociales y políticos. Importa que dichos actores tengan espacio público para deliberar y procesar sus propuestas, se asocien y cooperen. Mediante la gobernabilidad democrática se amplían las posibilidades de los diversos grupos sociales para intervenir en mecanismos de poder que hacen posible la consideración de sus intereses y el acceso a recursos que satisfagan necesidades evaluadas según estándares de bienestar culturalmente aceptados.

Existen diversos factores que intervienen en la gobernabilidad democrática. En primer término, la calidad de los arreglos, es decir, el modo en que estos expresan adecuadamente la realidad sobre la que operan y dan pautas para el entendimiento entre actores.

Otro factor tiene que ver con las características de la autoridad que administra y orienta el sistema político. Así, un sistema de autoridad ineficiente o corrupto tampoco ayudaría a la gobernabilidad democrática. De otro lado, si existiese un sistema de autoridad confuso en sus atribuciones y competencias o con superposición de jerarquías entre sus niveles tampoco se lograría gobernabilidad democrática.

Los sistemas con los que opera la gobernabilidad democrática también son sustantivos. Si fuesen sistemas operativos ineficientes conllevarían a la percepción de un desbalance entre costos y beneficios por parte de uno o varios actores, con la consiguiente disminución de su implicación o compromiso con resultados compartidos del sistema social y político.

Un cuarto factor tiene que ver con la existencia o ausencia de un lenguaje común. No es suficiente la existencia de unas normas formales. Importa que los hechos o los dispositivos sobre los cuales se generan dichas normas tengan significados comunes para los actores, aun cuando pudieran existir distintos intereses y controversia.

Otro factor que influye en la gobernabilidad democrática es el grado de participación en las decisiones y acceso al poder de los distintos grupos de interés (los grados de concentración y distribución del poder). La amplitud de la participación facilita la consideración de distintas expectativas. A la inversa, la estrechez o limitación de la participación las oculta, acumulando desentendimientos básicos y el riesgo de un alto grado de conflictividad que no siempre se puede administrar. Pero no es suficiente la participación, también es importante un grado de equilibrio de poder entre las partes que participan.

Igualmente, se puede mencionar como un factor que interviene en la gobernabilidad democrática, el tipo de relaciones sociales predominante, es decir, si priman las relaciones de colaboración y reciprocidad que refuerzan lazos de confianza y de cohesión social o más bien la fragmentación y de conflicto de intereses.

Una apreciación sobre los criterios con los cuales evaluar la calidad de la democracia ha sido expresada en los Acuerdos Básicos de la Red Perú1, donde se afirma lo siguiente:

“la calidad de la democracia proviene de su capacidad para”:

  • “Construir y fortalecer una comunidad política con destino común, un régimen político y un Estado de derecho debidamente descentralizados y modernos;
  • Garantizar la existencia de espacios públicos e instituciones capaces de procesar concertadamente los intereses de los diversos grupos sociales, sin exclusión;
  • Expandir relaciones humanas y sociales sustentadas en la igualdad ante la ley y en la equidad real, en una sociedad que valore y practique la interculturalidad y la equidad de género; sin exclusión ni violencia, que se asiente en una cultura de paz.
  • Hacer efectivo el derecho de todas las personas a una ciudadanía integral, es decir política, civil, económica, social, ambiental y cultural y al desarrollo pleno de sus capacidades.
  • Contribuir a la gobernabilidad sobre la base de relaciones de credibilidad y de la adecuada complementariedad entre el Estado, la sociedad civil y el mercado.
  • Generar el crecimiento de una economía que promueva la diversidad favoreciendo las opciones ciudadanas, y que impacte positivamente en la calidad de vida, erradicando la pobreza y superando la desigualdad. Esta economía debe garantizar la conservación del ambiente”. (“Nuestros Acuerdos Básicos”)

La evolución histórica de la democracia ha dado origen a diversas formas de ejercicio, como la democracia directa, la democracia representativa y la democracia participativa, con una variedad de instituciones. En la actualidad, uno de los retos de la gobernabilidad democrática consiste en saber articular y generar sinergias entre estas formas, eliminar instituciones obsoletas y promover otras nuevas. La nueva megatendencia mundial consiste en transitar de sistemas de democracia liberal, formal y excesivamente procedimentales a sistemas donde, sin que se elimine el criterio de representación universal, la democracia sea más sustantiva, participativa, deliberativa y promotora de equidad en las relaciones sociales (de género y  generación e interculturales), favorecida por procesos de descentralización política y económica así como desconcentración del poder.

Es en los niveles subnacionales del ejercicio de gobierno, en el marco de territorios específicos delimitados por sistemas de autoridad, relaciones de mercado, vías de comunicación, eslabonamientos productivos y económicos, identidad cultural, visualización de oportunidades comunes de progreso, etc., donde las exigencias de una democracia participativa e inclusiva –de ciudadanas y ciudadanos- se va haciendo más evidente y están ocurriendo nuevas experiencias en las que emergen innovaciones institucionales de la democracia. También la teoría política va dando cuenta de estas nuevas realidades y exigencias de análisis, ampliando la mirada del régimen al sistema político, por lo tanto al ámbito de las interrelaciones entre gobiernos, élites y sociedad civil.

Los nuevos enfoques de desarrollo también dan cuenta de esta realidad a través de conceptos como capital social y capital humano como requisitos para el desarrollo humano sostenible.

 

II. IMPLICACIONES MUTUAS ENTRE GOBERNABILIDAD DEMOCRÁTICA, DESARROLLO TERRITORIAL Y NUEVA RURALIDAD

La gobernabilidad democrática es, como se ha indicado, una capacidad de la sociedad, un atributo del sistema político, un estado de la relación entre gobernantes y gobernados, una megatendencia mundial acerca de la calidad de los procesos democráticos en su relación con de la vida real de ciudadanas y ciudadanos en sus distintos espacios o ámbitos de acción.

Los territorios son espacios intervenidos por la sociedad que, a través de los sistemas de producción, las relaciones sociales y los arreglos institucionales, acondicionan, transforman y distribuyen los medios físicos y les otorgan significados culturales. Las formas de propiedad, el prestigio social, las condiciones en que se da el trabajo humano, los procesos demográficos, la densidad organizativa, los niveles de asociatividad, las relaciones de control y dominio, las luchas de poder, las representaciones simbólicas, etc. son factores con los que la sociedad interviene configurando los territorios y sus procesos de transformación.

Desarrollo Territorial Rural (DTR)y Nueva Ruralidad (NR) son enfoques complementarios para analizar y orientar el sentido de las transformaciones de distinto orden (productivo, económico, social, político-institucional, ambiental, etc.) que vienen ocurriendo en los ámbitos comunes y de intersección urbano-rurales. Estos enfoques tienen influencia en la determinación de políticas públicas. Mientras el DTR pone énfasis en los componentes de competitividad, la NR lo pone en multidimensionalidad de lo rural y en la necesidad de una visión interdisciplinaria de los cambios.

¿Qué es lo que puede aportar e integrar la perspectiva de la gobernabilidad democrática en un enfoque y una estrategia de desarrollo territorial rural y multidimensional? :

1. Pone de relieve la dimensión del desarrollo institucional (calidad de los arreglos, legislación y normatividad, existencia de espacio y agenda pública, estructura y dinámica de los sistemas políticos locales, etc.) en los territorios
2. Hace visible las relaciones sociales y los sistemas de poder y autoridad en el territorio
3. Muestra el valor público de la cooperación entre actores y de la formación de redes
4. Enfoca el impacto del capital social sobre la competitividad (costos institucionales)
5. Ayuda a sustentar que la participación y la equidad son factores tan importantes como la representación para alcanzar la estabilidad, la eficacia y la eficiencia de los sistemas políticos (por tanto la sostenibilidad en los procesos de desarrollo)
6. Permite comprender que la competitividad tiene como punto de inicio la visualización de una oportunidad y que este es un asunto primeramente mental, es decir cultural
7. En términos de modelo de intervención para el desarrollo, facilita identificar cinco componentes básicos: la influencia en el sistema político, la complementariedad entre democracia y eficacia, la promoción de la acción colectiva, el desarrollo de capacidades y la presencia pública institucional (simultaneidad de promoción e incidencia política)
8. Promueve modelos de co-gestión basados en sistemas de participación y concertación locales, en la cultura de diálogo y la búsqueda de consensos, en un marco de descentralización política y económica y desconcentración del poder.

 

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1. Red Perú de iniciativas de concertación para el desarrollo local. Una red de sociedad civil que en la primera década del siglo XXI desarrolla capacidades e incidencia política a favor de la democracia participativa y la descentralización.

Visto 7413 veces Modificado por última vez en Miércoles, 05 Noviembre 2014 00:34
Julio Chávez Achong

Asociado de Centro IDEAS desde 1980. Licenciado en Sociología y Egresado de la Maestría de Sociología de la Pontificia Universidad Católica del Perú. Máster en Investigación Social Aplicada al Medio Ambiente y doctorando en Medio Ambiente y Sociedad en la Universidad Pablo de Olavide, Sevilla.

En Centro IDEAS ha dirigido proyectos de promoción del desarrollo rural y de investigación agraria participativa, ha coordinado redes de sociedad civil para la incidencia pública y el desarrollo de capacidades, y ha realizado y publicado sistematizaciones e investigaciones sobre institucionalidad y gobernabilidad democrática. Ha ocupado diversos cargos en Centro IDEAS, incluyendo la dirección nacional y la presidencia.

Actualmente es profesor asociado del Departamento de Ciencias Humanas de la Universidad Nacional Agraria - La Molina, donde es profesor-investigador en temas socioambientales, con artículos publicados en las revistas Tierra Nuestra, Anales Científicos y SEPIA, en Perú, y en la Revista Lusófona de Educación (Portugal), entre y otras. 

Sitio Web: juliochavezachong.blogspot.com
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